Hormigas van y vienen
con sus cabezas cercenadas.
En mi observar diario,
en su hacer repetitivo,
no puedo dejar de preguntarme
si es cierto este rumor que me dice
que toda la vida he estado aquí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
He llegado hasta aquí siguiendo mis manos
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada